Descritas cuatro nuevas especies de un género de hongo descubierto hace un siglo

Un equipo internacional de científicos en el que ha participado una investigadora del CSIC en el Real Jardín Botánico de Madrid describe cuatro especies en el género Staheliomyces al que hasta ahora solo se le había asignado una especie desde que fue descubierto en 1921 en Surinam

Madrid, 18 de julio de 2022

Conocido hasta la fecha solo del Neotrópico, el género de hongos Staheliomyces, perteneciente a la familia fúngica Phallaceae y, desde que fue descrito en 1921 por Eduard Fischer (1861-1939), basándose en una colección del botánico Gerold Stabel recolectada en Paramaribo (Surinam), se consideraba monotípico con una sola especie, Staheliomyces cinctus.

Un equipo internacional de científicos entre los que figura María P. Martín, Profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Real Jardín Botánico de Madrid, ha descubierto ahora que este género cuenta con cuatro especies más. El estudio se ha realizado revisando, inicialmente, el material tipo de S. cinctus recolectado hace un siglo que se encuentra en el herbario del Jardín Botánico de la Universidad de Berna, en Suiza.

Posteriores recolecciones de este género llevadas a cabo en Costa Rica, en México, en la Amazonia y en la selva tropical atlántica de Brasil determinaban que, tras el estudio de su morfología, la realización de análisis filogenéticos moleculares y la revisión de nomenclatura, los especímenes pertenecían a cinco especies, cuatro de ellas nuevas para la ciencia: S. candeliformis, S. costariquensis, S. cylindricus y S. quadratus

Este trabajo, publicado en la revista Mycological Progress, ha permitido también confirmar que “la existencia de este género de hongos no se circunscribe únicamente al territorio de Surinam donde inicialmente fue descrito en 1921, sino que se extiende por otras zonas como Costa Rica, Bolivia, Panamá, Honduras, Colombia, Ecuador o los bosques atlánticos y amazónicos de Brasil. La verdad es que, en comparación con otros hongos faloides, se conoce aún muy poco sobre la ecología del género Staheliomyces, y su interacción con otras especies o su uso humano aún no se ha estud¡ado”, señala la investigadora María P. Martín.

Imagen con las cuatro nuevas especies descritas. Arriba, a la izquierda, Staheliomyces cylindricus. Fotografía de Julieth Souza. A la derecha, Staheliomyces costariquensis. Abajo, a la izquierda, Staheliomyces quadratus y a la derecha, Staheliomyces candeliformis. Fotografías: Cabral et al. Descargar imagen pinchando sobre ella

“Hongo de la selva”

De hecho, aunque científicamente Fischer describió el género y su única especie en 1921, situándolo en Surinam, años antes, en 1917, este botánico y micólogo suizo ya había mencionado un primer registro del mismo en la Guayana francesa gracias a una fotografía que lo citaba como “hongo de la selva”. Fue un año después, en 1918, cuando fue recolectado el espécimen cerca del río Coppename, en Surinam, para ser descrito, finalmente, en 1921 con una sola especie.

Staheliomyces cinctus, también conocido como ‘cuerno apestoso’, se caracteriza principalmente porque el desarrollo de su cuerpo se realiza en forma de huevo formando una parte constreñida del basidioma por encima del pseudoestípite por una especie de ‘cinturón’, de ahí que reciba la denominación de “cinctus”. Precisamente, los investigadores jugando con este término, cinturón, han titulado su trabajo “Aflojando el cinturón”, al añadir cuatro nuevas especies a un género que solo tenía una.

                                                     

Staheliomyces cinctus. Imagen de la especie descrita por Fischer y conservada en el herbario del Jardín Botánico de la Universidad de Berna, en Suiza. Fotografía: Katja_Rembold. Descargar imagen pinchando sobre ella

 

 

Este estudio también aporta información sobre la diversidad biogeográfica de estos hongos, pero se desconoce la comestibilidad de esta especie y su uso humano, aunque algunos estudios han señalado que esta especie es utilizada con fines medicinales por la tribu indígena Yanomami, en Brasil, para el tratamiento de la leishmaniasis y la malaria.

“Nuestros resultados resaltan la importancia de estudiar taxones desatendidos que afectan el conocimiento de la biodiversidad, especialmente para las localidades que han sido escasamente recolectadas. El estudio de las colecciones de herbario puede revelar datos sobre materiales tipográficos olvidados y arrojar luz sobre el trabajo de micólogos pioneros”, concluye María P. Martín.

 

Tiara S. Cabral, Gislaine C.S. Melanda, Nathalia Mendonça de Assis, Clark Ovrebo, Iuri Guolart Baseia y María P. Martín. Loosening the belt: unknown diversity of the strangled stinkhorn genus Staheliomyces (Phallales, Basidiomycota). Mycological Progress, 2022.

DOI: https://doi.org/10.1007/s11557-022-01782-4

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